Fue un niño que comió
tortilla de patatas, sin patatas y sin huevos, que cruzó el delta del Ebro para
hacer estraperlo durante la guerra civil. Un adolescente que ahorró, céntimo a
céntimo hasta poder comprarse el primer reloj, una pasión que llegaría
a heredar una de sus hijas. Fue un joven que decidió marcharse de su pequeño
pueblo en Tarragona, en busca de un futuro en la gran ciudad, acompañado de una
maleta y poco más.
Se convirtió en un hombre
que lucho, hasta llegar a ser el mejor en su oficio, con paciencia y mucho trabajo.
Se enorgullecía de constuir escaleras de piedra, cuándo muy pocos conseguían mantenerlas en pie.
Trabajo muchísimo, para
ofrecer a su mujer una casa y todas las comodidades a su familia, su coche fue el
primero del barrio en la Barcelona
de los 60. Se compró una torre de veraneo, abrieron una tienda, viajaron juntos y más tarde con sus hijas, se cambiaron de coche cada cierto tiempo y consiguió a base de esfuerzo una vida desahogada para todos.
Fue un hombre intelectualmente
inquieto, con una cultura sorprendente, adquirida por su necesidad de saber, de
leer y escuchar todos los documentales que estaban a su alcance. Con él, podías hablar de botánica, ciencia, política, historia, cine, hasta aprendió más de 200 palabras en inglés, que recitaba en alguna comida, black=negro, mother=madre, y así, hasta que sus hijas le decían: Vale papá!!.... Era un lector insaciable de periódicos y disfrutaba de la diversidad del mundo.
Un hombre que a sus 70 años, utilizó
el ordenador para enviar mails, descargar películas italianas que tanto le gustaban y que no hace mucho, sorprendía a su hija pequeña con un : Escribe
en el blog que hace tiempo que no lo haces y me gusta mucho como escribes. Su último
regalo una “tablet”, en la que ver y escuchar a Antonio Machín.
Era un hombre que lo
guardaba todo, porqué para él todo servía hasta que no estaba roto, en su
almacén podías encontrar cualquier cosa, tornillos y tijeras oxidadas, viejas
radios, videos beta, tubos, gafas, espejos, teléfonos, máquinas de escribir, todo estaba “nuevecito” como él decía, sólo
había que limpiarlo un poco…jajaj.
Era un hombre que se
ponía nervioso ante las muestras de cariño, era fácil ruborizar sus mejillas
con un “te quiero” o un beso y alguna que otra vez, la emoción humedecía sus
ojos si estas palabras las pronunciaba alguna de sus hijas o su nieta.
Era un buen hombre leal
con sus amigos, si estos no le fallaban, dispuesto a ayudar si se necesitaba, sabía
dar oportunidades a la gente, pero si no las utilizaban, era capaz de romper
cualquier relación si se sentía traicionado, era bueno, muy bueno, pero no
tonto.
Era un hombre de ideas
conservadoras, que defendía con prudencia y a pesar de que una de sus hijas era
lo opuesto a todas y cada una de ellas, a todo aquello que él creía "un comportamiento normal", jamás
manifestó ni el más mínimo reproche, al contrario, supo transmitirle lo
orgulloso que se sentía de ella, supo aceptarla y apoyarla sin grandes gestos, pero con todos los necesarios, supo perdonarle muchos errores y reproches de juventud, que ella le lanzó durante años.
Era un
hombre que amaba profundamente a su familia y para ella no tenía límites.
Fue un hombre que dejo a sus hijas crecer sin dirigir, dejándolas jugar a lo que quisieran, dejándo
que se equivocarán, advirtiéndoles, pero
jamás imponiendo su criterio, las dejo ser libres y hacerse ellas mismas.
Supo proteger a los suyos
ante todo, darles lo mejor siempre.
Una de las últimas conversaciones que recuerda su hija saliendo del médico con él, fue: Para un padre es un orgullo tener unas hijas como las que tengo.
Fue un hombre con errores, no era perfecto, tal vez, fue uno más entre los hombres, tal vez insignificante para la historia del mundo…
Una de las últimas conversaciones que recuerda su hija saliendo del médico con él, fue: Para un padre es un orgullo tener unas hijas como las que tengo.
Fue un hombre con errores, no era perfecto, tal vez, fue uno más entre los hombres, tal vez insignificante para la historia del mundo…
Este hombre era “El Margalef”
y en mi historia, será el hombre más excepcional que conoceré jamás.
Este
hombre era mi padre.
PD: Cuidaré siempre de
tus relojes papa y aunque siempre te lo negué….No sabes lo orgullosa que estoy
de parecerme a ti, no podría parecerme a nadie mejor. Te quiero y lo haré
siempre.
A mi padre:
Joan Margalef
18/03/2012
18/03/2012

